Cyanogen OS se puede decir que intenta ser un “Android” alternativo para los fabricantes. Esto es, usando las mismas armas que Google, porque en esencia se trata Android, permite que las empresas que lo deseen puedan modificarlo partiendo de un código base y añadirle sus apps o interfaces.
Es por ello que Cyanogen OS, puramente, no estará atado a ningún fabricante – y la razón de los roces con OnePlus – dado que tiene un carácter de empresa independiente. Es, además, la que se encarga, como hace Google, de añadir novedades, arreglar fallos y dar soporte a quien quiera instalar su software en sus equipos.
Hasta aquí, vemos que no hay diferencias entre Android y Cyanogen OS, pero una de las primeras es que, a no ser que tengas una versión AOSP (Android Open Source Project), en el software de Google es difícil desinstalar bloatware mientras que Cyanogen OS tiene la promesa de que todo será siempre opcional. Conocido es su acuerdo con Microsoft o la integración de una app para las llamadas alternativa, en su intento de crear un software Android pero sin la influencia de Google – objetivo final de Cyanogen -.
Y es que en sus apps también reside su interés. Cosas como el motor de temas, que nos permite cambiar el aspecto del sistema de forma inigualable, la mejora del audio con Maxx Audio o añadidos a la pantalla de bloqueo así como los gestos sobre la pantalla hacen que la experiencia con Cyanogen OS sea, para muchos, superior a Android.

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