La compañía, a través de Phil Spencer, el máximo responsable de la división Xbox, ha reconocido recientemente que posiblemente nunca lleguen a superar a PlayStation 4 en cuanto a volumen de unidades vendidas. Quizá es un poco anticipado decir esto cuando las dos consolas llevan tan poco tiempo en el mercado, ya que es sinónimo de tirar la toalla mucho antes de lo previsto, pero no resta valor a la confianza demostrada por Microsoft.
Los responsables de Xbox One afirman que ahora mismo ellos lo que tratan de conseguir es que su consola sea la mejor de todas, no la más vendida. Es decir, que quieren compensar a quienes confíen en ellos con la mejor máquina de videojuegos que puedan encontrar en el mercado. Y eso, posiblemente, debería recompensarles a ellos con una mayor cantidad de máquinas vendidas. Afirman que su estrategia comercial no se concentra en mirar a la competencia, sino en satisfacer a los usuarios proporcionándoles las experiencias que necesiten para pasarlo bien.

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